miércoles, 12 de agosto de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA.

 AUDIENCIA GENERAL DEL 12 DE AGOSTO 2015




VATICANO, 12 Ago. 15 / 09:51 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó la catequesis de la audiencia general de este miércoles a reflexionar sobre la importancia de la fiesta en la familia, el trabajo y la oración, centrándose en el primero de estos tres aspectos.
El Santo Padre indicó que “la fiesta no es la pereza de quedarse en el sofá o la emoción de una tonta evasión… No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo”.
“También ustedes, recién casados, están festejando el trabajo de un lindo tiempo de noviazgo: ¡y esto es bello! Es el tiempo para ver a los hijos, o los nietos, que están creciendo, y pensar: ¡qué bello! Es el tiempo para mirar nuestra casa, los amigos que hospedamos, la comunidad que nos rodea, y pensar: ¡qué buena cosa! Dios ha hecho así cuando ha creado el mundo. Y continuamente hace así, porque Dios crea siempre, ¡también en este momento!”
El Papa resaltó que “el tiempo de la fiesta es sagrado porque Dios habita en modo especial. La Eucaristía dominical lleva a la fiesta toda la gracia de Jesucristo: su presencia, su amor, su sacrificio, su hacerse comunidad, su estar con nosotros… Y es así, como cada realidad recibe su sentido pleno: el trabajo, la familia, las alegrías y los cansancios de cada día, también el sufrimiento y la muerte; todo se trasfigura por la gracia de Cristo”.
Tras resaltar la importancia del sacrificio por amor que muchas veces los padres hacen para que los hijos vivan la fiesta, el Papa dijo que también en el ambiente de trabajo “a veces - ¡sin faltar a los deberes! - nosotros sabemos ‘filtrar’ alguna chispa de fiesta: un cumpleaños, un matrimonio, un nuevo nacimiento, como también una despedida o una nueva llegada…, es importante. Es importante hacer fiesta. Son momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina productiva: ¡nos hace bien!
El Pontífice dijo luego que “nosotros no debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino ‘señores’. Hay un mandamiento para esto, un mandamiento que se aplica a todos, ¡ninguno es excluido! Y en cambio sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso ¡niños esclavos del trabajo! En este tiempo existen esclavos ¡Son explotados, esclavos del trabajo y esto es en contra de Dios y en contra de la dignidad de la persona humana!”
“La obsesión por el beneficio económico y el eficientismo de la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus ritmos humanos”.
Sobre el tiempo de reposo, especialmente los domingos, el Papa resaltó que “está destinado a nosotros para que podamos gozar de aquello que no se produce y no se consume, no se compra y no se vende. Y por el contrario vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un ‘negocio’, un modo para ganar dinero y gastarlo”.
“La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes”.
El Santo Padre explicó que “la fiesta es un invento de Dios” y que Él mismo “nos enseña la importancia de dedicar un tiempo a contemplar y a gozar de lo que en el trabajo ha sido bien hecho. Hablo de trabajo, naturalmente, no sólo en el sentido del arte manual y de la profesión, sino en el sentido más amplio: cada acción con la cual nosotros los hombres y mujeres podemos colaborar a la obra creadora de Dios”.
“La fiesta –concluyó el Papa– es un valioso regalo de Dios; un valioso regalo que Dios ha hecho a la familia humana: ¡no la arruinemos! Gracias”.

(Artículo y foto por Aciprensa).

domingo, 9 de agosto de 2015

LECTURAS Y HOMILIA XIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

 "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre."



1 REYES 19, 4-8
SALMO 33, 2-9
EFESIOS 4, 30- 5.2
JUAN 6, 41-51


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


miércoles, 5 de agosto de 2015

ORACIONES PARA RECORDAR.



     


Texto del poema "Cantar de la alma que se huelga de conocer a Dios por fe" de San juan de la Cruz.


De noche iremos, de noche,
que para encontrar la fuente,
sólo la sed nos alumbra.
Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.
Su claridad, nunca es escurecida
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está ascondida,
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquesta viva fonte que deseo
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

CATEQUESIS EN REZO DEL ANGELUS



VATICANO, 02 Ago. 15 / 09:28 am (ACI/EWTN Noticias).- Al presidir hoy el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco aseguró hoy que el “verdadero significado de nuestro existir terreno está al final, en la eternidad”, en nuestro encuentro definitivo con Jesús.
El Santo Padre recordó que “en este domingo continúa la lectura del capítulo sexto del Evangelio de Juan. Después de la multiplicación de los panes, la gente se había puesto a buscar a Jesús y finalmente lo encuentra en el Cafarnaúm”.
Jesús, explicó el Papa, comprende bien el motivo de tanto entusiasmo en el seguirlo y lo revela con claridad: ‘Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse’”.
“En realidad, aquellas personas lo siguen por el pan material que el día anterior había mitigado su hambre, cuando Jesús había multiplicado los panes;  no han comprendido que aquel pan, partido para tantos, para muchos, era la expresión del amor de Jesús mismo. Han dado más valor a aquel pan que a su donador”.
Francisco indicó que “ante esta ceguera espiritual, Jesús evidencia la necesidad de ir más allá del don, y descubrir, conocer al donador. Dios es el don, también el donador, es lo mismo”.
“Y así de aquel pan, aquel gesto, la gente puede encontrar aquello que lo da, que es Dios. Invita a abrirse a una perspectiva que no es solamente aquella de las preocupaciones cotidianas del comer, del vestir, del éxito, de la carrera”.
Francisco señaló que “Jesús habla de otro alimento, habla de un alimento que no es perecedero y que está bien buscar y acoger. Él exhorta: ‘Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre’. Es decir, trabajen, busquen la salvación, el encuentro con Dios”.
Con estas palabras, continuó, Jesús “nos quiere hacer entender que, además del hambre físico el hombre lleva en sí mismo otro hambre – todos nosotros llevamos este hambre - un hambre más importante, que no puede ser saciado con un alimento ordinario”.
“Se trata del hambre de vida, el hambre de eternidad que sólo Él puede saciar, porque es ‘el pan de Vida’”.
El Papa subrayó que “Jesús no elimina la preocupación y la búsqueda del alimento cotidiano, no. No elimina la preocupación de todo lo que puede hacer la vida más desarrollada”.
“Pero Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestro existir terreno está al final, en la eternidad, está en el encuentro con Él, que es don y donador, y nos recuerda también que la historia humana con sus sufrimientos y sus alegrías debe ser vista en un horizonte de eternidad, es decir, en aquel horizonte del encuentro definitivo con Él”.
Francisco aseguró que este encuentro con Jesús “ilumina todos los días de nuestra vida. Si nosotros pensamos en este encuentro, en este gran don, los pequeños dones de la vida, incluso los sufrimientos, las preocupaciones serán iluminados por la esperanza de este encuentro”.
El Papa recordó que Jesús dice “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.
Esta, dijo el Santo Padre, “es la referencia a la Eucaristía el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y recibir en nosotros a Jesús, ‘pan de Vida’, da significado y esperanza al camino a menudo tortuoso de la vida”.
“Pero este ‘pan de Vida’ nos es dado con una tarea, es decir, para que podamos, a su vez, saciar el hambre espiritual y material de los hermanos, anunciando el Evangelio por doquier. Con el testimonio de nuestra actitud fraterna y solidaria hacia el prójimo, hagamos presente a Cristo y su amor en medio de los hombres”.
Al concluir, Francisco expresó su deseo de “que la Virgen Santa nos sostenga en la búsqueda y en el seguimiento de su Hijo Jesús, el ‘pan verdadero’,  el ‘pan vivo’ que no se acaba y dura para la vida eterna”.

Foto y artículo Aciprensa.

domingo, 2 de agosto de 2015

LECTURAS Y HOMILIA XVIII DOMINGO ORDINARIO

Ciclo B.


"Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre..."


EXODO 16, 2-4.12-15
SALMO 77, 3-4.23.25.54
EFESIOS 4, 17.20-24
JUAN 6, 24-35

Homilía P. Salvador Villota, O.Carm.                            Archivo de sonido: pulsar para escuchar




domingo, 26 de julio de 2015

LECTURAS XVII DOMINGO ORDINARIO

Ciclo B


"Así dice el Señor, comerán y sobrará... "





2 REYES 4, 42-44
SALMO 144, 10-11.15-18
EFESIOS 4, 1-6
JUAN 6, 1-15

"El milagro de la multiplicación simboliza proféticamente el pan y la vida que Jesús da a todos los hombres a través de su muerte y resurrección. Jesús resucitado es el pan vivo que nutre a quienes creen en Él y viven unidos a Él."
"La sociedad actual nos invita a saciar las más marginales y superfluas exigencias físicas, a consumir y presentar una imagen física perfecta, pero Cristo nos recuerda el vacío interior que a menudo queremos acallar e ignorar y que Él anhela colmar con su palabra, que es pan de vida y con su agua, que es el Espíritu de la verdad"

P. Salvador Villota, O. Carm. en Luz en mi Camino. Ed. Carmelitani



domingo, 19 de julio de 2015

LECTURAS XVI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Ciclo B

"Venid vosotros solos a un sitio tranquilo "



JEREMIAS 23, 1-6
SALMO 22, 1-6
EFESIOS 2, 13-18
MARCOS 6, 30-34

" Jesús es el Pastor verdadero porque revela un corazón sensible a las necesidades más profundas de la gente, un corazón que percibe de qué alimento tienen hambre las personas y de qué agua tienen sed. Sólo Dios puede saciar este corazón, y Jesús es Dios y comienza a saciar este corazón de dos modos: con su enseñanza, que nutre la mente, y con el pan que alimenta el cuerpo (mutliplicando los panes y los peces). Jesús enseña la verdad de Dios y del hombre."

P. Salvador Villota, O. Carm. en Luz en mi Camino. (Edizioni Carmelitane)