domingo, 22 de octubre de 2017

LECTURAS Y HOMILÍA DEL DOMINGO XXIX ORDINARIO

Ciclo A
"Dad al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios"


ISAIAS 45, 1.4-6
SALMO 95, 1-5.7-10
1TESALONICENSES 1, 1-5b
MATEO 22, 15-21

Homilía por P. Salvador Villota  O. Carm.                                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar

domingo, 15 de octubre de 2017

GRUPO CARMELITA DE ORACION.




LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XXVIII ORDINARIO

Ciclo A
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.




ISAIAS 25,6-10a
SALMO 22,1-6
FILIPENSES 4,12-14.19-20
MATEO 22,1-14

Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


domingo, 8 de octubre de 2017

EL DIABLO HACE SU "OTOÑO" EN CATALUÑA

      Afirma y enseña el apóstol san Pablo que «nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas» (Ef 6,12). Existe, por tanto, una lucha en la que no repara la mayoría de las personas, pero en la que se encuentran involucrados, lo quieran o no.
    Presente en el vivir cotidiano, esta lucha no se percibe a simple vista, aunque sus efectos sí repercuten, se experimentan y observan en nosotros mismos y en el mundo que nos circunda. Es una lucha de índole espiritual en la que está implicado todo hombre, particularmente los cristianos, y que influye en sus decisiones, en sus proyectos, en su vivir y en su morir. Una lucha cuyo sedicioso y rebelde provocador es el mismo Diablo, secundado por sus huestes demoníacas, ángeles caídos de los Principados, Potestades o de otros coros angélicos.
    Este tipo de lucha no puede ser afrontada victoriosamente con meras armas humanas, sean materiales o ideológicas; con armas similares a las empleadas por aquellos que impiden obtener lo que uno desea; con armas movidas por el orgullo y el egoísmo; con armas con las que se pretende someter a los demás para conseguir y salvaguardar todo cuanto uno puede poseer y “pretende ser” en este mundo.
      Para salir vencedor en esta lucha espiritual, es necesario: (i) No combatir por uno mismo, por el propio interés egoísta, sino por la gloria de Dios, por su voluntad de Bien, por el Evangelio (que expresa la obra suprema de Dios en Cristo, a favor de todo hombre); (ii) No pensar, equivocadamente, que la lucha es solamente contra los hombres que, de modo concreto, nos persiguen, nos hacen mal o nos obstaculizan para conseguir lo que deseamos, sino asumir una conciencia, cada vez mayor, de que nuestro principal combate es contra fuerzas invisibles, contra potencias tenebrosas, contra espíritus malignos que están por encima de nosotros y de nuestras capacidades humanas: el verdadero enemigo es Satanás, y no los hombres que pueden ser o están siendo instrumentos suyos; (iii) Combatir también con armas espirituales, revistiéndose con la armadura misma de Dios, que es por quien, en última instancia, debe combatirse: ceñidos, por ello, con la Verdad de su amor hacia nosotros; revestidos con la adhesión inquebrantable a su voluntad; calzados con el deseo de dar testimonio del Evangelio; defendiéndonos con el escudo de la fe que conduce a responder siempre con bien al mal que uno recibe; protegidos con la certeza de la salvación, y blandiendo siempre la palabra de Dios en nuestro corazón y en nuestros labios; y, como fundamento de todo, la oración incesante (Ef 6,10-18).
     Un tipo de cizaña, o si queremos usar lenguaje bélico, una de las “bombas de relojería” que siembra el Diablo en los corazones en este combate espiritual es la mentira, el engaño, la falsedad. Es propio de él, ya que la falsedad le nace de dentro (Cf. Jn 8,44). Por eso, asumir la mentira como leitmotiv de la propia existencia y tenerla como compañera para prosperar en este mundo, es hacerse, desde la perspectiva moral, “hijo” del Diablo, y poner por obra sus impías intenciones contra el ser humano y la creación de Dios. La necesidad de estar atentos a todas sus insidias es imperiosa, y más para aquellos que detentan el poder en las instituciones políticas, sociales o religiosas, y tienen influencia, directa o indirectamente, sobre muchas personas con sus decisiones.
     Estos días, y desde hace tiempo atrás, estamos siendo testigos y sufriendo, en mayor o menor medida, el desafío separatista que un grupo de políticos está liderando en Cataluña, al margen de las leyes que rigen la convivencia de todos los españoles. Y si bien, como ha señalado la Conferencia Episcopal, y también, en diferentes medios, algunos obispos, es necesario que la libertad vaya siempre unida inseparablemente a la verdad y al bien común, y han condenado las acciones realizadas por el parlamento catalán, como: «Un acto de sedición, un fraude, una traición, un golpe contra el estado de derecho, una vulneración de la normalidad constitucional de la Nación y convivencia en libertad de todos los españoles, un acto que rompe, origina heridas y confrontación entre las familias, entre los amigos y vecinos; o una serie de actos reprobables, contrarios a la verdad» (Cardenal Antonio Cañizares); y han subrayado, a través de fundados argumentos, tanto la obligación de respetar el Estado de Derecho para poder buscar el bien común, como el bien moral que es la unidad de España para todos, incluida, ciertamente, Cataluña, hay que señalar, además, que, en la situación catalana presente — como ocurre en otros lugares y situaciones del mundo —, se percibe un componente de oscuridad y malignidad que es, en su verdad y realidad profunda, el auténtico detonante de esta ilegal e inmoral situación que estamos viviendo.
     El cúmulo de medias verdades y de mentiras “enteras” que, como han enunciado numerosos artículos de periódicos de ámbito nacional, sostiene este proceso independentista — y de las que el President Puigdemont se hizo eco y promotor en su declaración institucional del 4 de octubre de 2017 —, dejan entrever, en su globalidad, una perversa realidad que, con sus diabólicos tentáculos, está asentándose en el corazón de muchos catalanes y, en particular, de muchos de sus gobernantes. Es difícil percibirla porque, al promover los deseos de la carne y endiosar la querencia natural humana hacia la tierra que a uno vio nacer y hacia los bienes que uno posee o piensa poseer, ciega la propia capacidad de discernimiento.
     El problema en estos casos, como en otros de grupos violentos y terroristas — o como en la dañina expansión de perversas ideologías, o en gobiernos dictatoriales o en las corrupciones que se dan por doquier —, no es meramente humano, o, mejor dicho, no se debe solamente a la acción equivocada o dañina del hombre, aunque sea éste el que la pone por obra.
     La vida humana, se crea o no se crea en Dios, está influenciada, como hemos señalado, por realidades que le superan. Y, ciñéndonos a la doctrina católica, para no caer en supersticiones y animismos, el influjo de las insidias demoníacas, de las tentaciones del Maligno y de sus secuaces los demonios, está presente en el cotidiano vivir. Su existencia y presencia es doctrina revelada, y, mal que pese a quienes no creen o a quienes abogan por ceñirse exclusivamente a su iluminada razón, el Diablo no ceja de insidiarnos y, aún más intensa y ferozmente, a aquellos que detentan el poder, con el fin de asentarse en los centros de poder y, desde allí, alcanzar al mayor número posible de personas, promoviendo, so capa de bien, ideas malignas y, como vemos en los últimos tiempos, formulándolas en leyes inmorales y demoníacas (como es el caso de la ley del aborto).
     El Maligno no conoce la Verdad. La ha rechazado para siempre, y su propio ser se autoalimenta con la mentira y la envidia, asentadas éstas en una indecible y, a la vez, creciente soberbia contra Dios, su creación y, particularmente, contra el ser humano (creado a imagen y semejanza de Dios). Sus falacias alcanzan a los hombres a través de malas ideas o sentimientos — como puede ser el provocar un “amor” desordenado a la propia tierra —, que infiere directamente en la mente (pues es un ser angélico) o, indirectamente, a través de los que a ellas se adhieren. Sus dañinos “frutos” son el orgullo, la mentira, la envidia, el odio, la división, el desamor, la desesperación, el deshonor, el homicidio, el suicidio ...
     Cierto que este lenguaje de fe no es aceptado ni entendido por muchos, quienes pueden incluso pensar que, porque ni creen ni lo aceptan ni entienden, se ven libres de tales insidias y maldades, y que todo se reduce a conflictos y malentendidos humanos, pero… se equivocan. Y yerran gravemente al no tenerlo en consideración, pues esta conflictiva situación político-social (y, en algún caso, religiosa) de que hablamos, no es una lucha simplemente humana, de ahí que las oraciones, sacrificios y ayunos, que muchos millones de cristianos están ofreciendo en estos días por la paz y la unidad de España, son muy necesarios y fundamentales para que esta oscura situación no cause todavía más mal, como el Maligno desearía, y para que, si así Dios lo tiene a bien, todo sea reconducido hacia una solución justa y beneficiosa para todos.
     Si de división, radicalismos irreconciliables, falsedades, odios, desobediencias y violencias se trata, bien podríamos decir que el Diablo está haciendo, o queriendo hacer, “su otoño” en Cataluña (y, con ello, en España), pero confío en que estas “armas espirituales” que son la oración, los sacrificios espirituales y los ayunos que están realizando tantas personas de bien en parroquias, santuarios, conventos, familias y de modo individual, alcanzarán el altar del Cielo (Cf. Ap 8,3-5), y que Dios, movido a misericordia, hará “llover brasas” de compunción, de vergüenza y, con ello, de sensatez, sobre los corazones más entenebrecidos, al mismo tiempo que iluminarán, fortalecerán y unirán los corazones de los políticos y gobernantes de buena voluntad, para que puedan distinguir y realizar los deseos de bien, de justicia y de paz que Dios quiere para todos los hombres.
     Al igual que la victoria de Lepanto fue causada por las oraciones que se elevaron a la Virgen del Rosario — cuya fiesta hoy, 7 de octubre, celebramos —, también las oraciones que tantos fieles están dirigiendo y depositando en manos de la Madre del Redentor en este tiempo, y hoy de modo especial, hará que todo el maligno entramado de este independentismo se resquebraje, sin que muchos consigan comprender nunca el verdadero porqué.

P. Salvador Villota Herrero, O.Carm

LECTURAS Y HOMILÍA DEL DOMINGO XXVII ORDINARIO

Ciclo A
"Señor, ven a visitar tu viña"

ISAIAS 5, 1-7
SALMO 79
FILIPENSES 4, 6-9
MATEO 21, 33-43

Homilía por P. Salvador Villota  O. Carm.                    Archivo de sonido: pulsar para escuchar

domingo, 1 de octubre de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XXVI ORDINARIO

Ciclo A
"Recuerda Señor que tu misericordia es eterna."


EZEQUIEL 18,25-28
SALMO 24, 4-9
FILIPENSES 2,1-11
MATEO 21,28-32


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domingo, 17 de septiembre de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XXIV ORDINARIO

Ciclo A

"El Señor es compasivo y misericordioso."



ECLESIASTICO 27,33-28
SALMO 102,1-4,9-12
ROMANOS 14,7-9
MATEO 18, 21-35


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domingo, 10 de septiembre de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XXIII ORDINARIO

Ciclo A
"Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis vuestro corazón."


EZEQUIEL 33,7-9
SALMO 94,1-2.6-9
ROMANOS 13,8-10
MATEO 18, 15-20


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domingo, 13 de agosto de 2017

ORACIONES PARA RECORDAR.


JESUS EN TÍ CONFÍO



¿Por qué te agitas y confundes por los problemas que trae la vida?
Déjame cuidar de todas tus cosas e irán tornándose mejores.
Cuando te entregues totalmente a Mí, todas tus cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis proyectos.
No te angusties, no me pidas con exigencias, como si quisieras forzarme a realizar tus planes.
En lugar de eso cierra los ojos de tu razón, abandónate en mis manos y con paz dime:


JESUS CONFIO EN TI

Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender todo lo que te ocurre.
No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu Dios y actuar libremente en tu vida.
Entrégate a mí con plena confianza y deja tu futuro en mis manos y dime:

JESUS CONFIO EN TI

Lo que más me lastima de ti es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo a tus pensamientos, cuando intentas resolver tus problemas a tu manera, sin tenerme en cuenta a mí.
Cuando me digas "Jesús en ti confío", no seas como el enfermo que le dice al doctor "cúreme", pero le sugiere la mejora forma de hacerlo.
Yo conozco mejor que tú, tu enfermedad y su remedio.
Déjate curar por mí, no tengas miedo, YO TE AMO.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aún cuando estás orando por ellas, mantén tu confianza en mí, cierra los ojos de tu razón, abandónate a mí, y continua diciendo a cada instante:
JESUS CONFIO EN TI

Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones.
No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones.
Satanás quiere que te frustres, hacerte desconfiar de mí, quitarte la Paz y la Alegría que yo te doy. 
Confía en mí, descansa en mí, entrégate a mí.
Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas en mí, y de acuerdo a la fe que tienes en mí.
Así que no te angusties, dame todas tus preocupaciones y problemas, pon en mis manos todas tus cosas y tu vida.
Abandónate en mis manos y tendrás la Paz.
Y siempre, siempre, dime:

JESUS EN TÍ CONFÍO.

Y verás grandes milagros...

Te lo prometo con todo mi Amor.





domingo, 6 de agosto de 2017

FIESTA DE LA TRANSFIGURACION DEL SEÑOR

Ciclo A


"El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra".


DANIEL 7,9-10.13-14
SALMO 96,1-1.5-6.9
2 PEDRO 1,16-19
MATEO 17,1-9


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domingo, 30 de julio de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XVII ORDINARIO

Ciclo A





1 REYES 3,5.7-12
SALMO 118, 57.72.76-77.127-130
ROMANOS 8, 28-30
MATEO 13, 44-52

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martes, 25 de julio de 2017

SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APOSTOL. PATRON DE ESPAÑA

Ciclo A


"...el que quiera ser primero entre vosotros, sea vuestro esclavo."




HECHOS 4, 33;5,12.27b-33;12,2
SALMO 66,2-8
2 CORINTIOS4,7-15
MATEO 20,20-28


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


¿Quién es el P. Salvador Villota?


Religioso y sacerdote carmelita de la provincia Aragón-Castilla-Valencia.
Doctor en Ciencias Bíblicas por el Instituto Bíblico de Roma.
Actualmente es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (España).
Desde estas líneas queremos agradecerle tanto su celo y dedicación, como su consentimiento para publicar estas homilías y catequesis, en la confianza de que pueden hacer un gran bien a aquellos que las escuchen.





domingo, 23 de julio de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XVI ORDINARIO

Ciclo A


"Tú Señor eres bueno y clemente."



SABIDURIA 12, 13.16-19
SALMO 85,5-6.9-10.15-16
ROMANOS 8,26-27
MATEO 13, 24-43


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.

domingo, 16 de julio de 2017

SOLEMNIDAD DE LA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO

"Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre"


1 REYES 18, 41-46
SALMO 14, 1-4
GÁLATAS 4, 4-7
JUAN 19, 25-27

Homilía por P. Salvador Villota  O. Carm.                              (1)  Archivo de sonido: pulsar para escuchar
                                                                                                         (2)  Archivo de sonido: pulsar para escuchar  

domingo, 9 de julio de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XIV ORDINARIO

Ciclo A


"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré."



Zacarías 9,9-10
Salmo 144,1-2,8-14
Romanos 8,9.11-13
Mateo 11,25-30

Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.

domingo, 2 de julio de 2017

HOMILIA PAPA FRANCISCO SOLEMNIDAD APOSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO.





Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

Texto completo:

La liturgia de hoy nos ofrece tres palabras fundamentales para la vida del apóstol: confesión, persecución, oración.
La confesión es la de Pedro en el Evangelio, cuando el Señor pregunta, ya no de manera general, sino particular. Jesús, en efecto, pregunta primero: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?» (Mt 16,13). Y de esta «encuesta» se revela de distintas maneras que la gente considera a Jesús un profeta. Es entonces cuando el Maestro dirige a sus discípulos la pregunta realmente decisiva: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (v. 15). A este punto, responde sólo Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (v. 16). Esta es la confesión: reconocer que Jesús es el Mesías esperado, el Dios vivo, el Señor de nuestra vida.
Jesús nos hace también hoy a nosotros esta pregunta esencial, la dirige a todos, pero especialmente a nosotros pastores. Es la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida. Pues de poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús como Señor de la propia vida. Él nos mira hoy a los ojos y nos pregunta: «¿Quién soy yo para ti?». Es como si dijera: «¿Soy yo todavía el Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?». Como san Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como Jesús nos hace también hoy a nosotros esta pregunta esencial, la dirige a todos, pero especialmente a nosotros pastores. Es la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida. Pues de poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús como Señor de la propia vida.
Él nos mira hoy a los ojos y nos pregunta: «¿Quién soy yo para ti?». Es como si dijera: «¿Soy yo todavía el Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?». Como san Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles; pasamos nuevamente de la primera a la segunda pregunta de Jesús para ser «suyos», no sólo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida.
Preguntémonos si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino, que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón. Quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que está llamado a «arder» por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con «vivir al día» o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada día el don de sí mismo. Quien confiesa a Jesús se comporta como Pedro y Pablo: lo sigue hasta el final; no hasta un cierto punto sino hasta el final, y lo sigue en su camino, no en nuestros caminos. Su camino es el camino de la vida nueva, de la alegría y de la resurrección, el camino que pasa también por la cruz y la persecución.
Y esta es la segunda palabra, persecución. No fueron sólo Pedro y Pablo los que derramaron su sangre por Cristo, sino que desde los comienzos toda la comunidad fue perseguida, como nos lo ha recordado el libro de los Hechos de los Apóstoles (cf. 12,1). Incluso hoy en día, en varias partes del mundo, a veces en un clima de silencio —un silencio con frecuencia cómplice—, muchos cristianos son marginados, calumniados, discriminados, víctimas de una violencia incluso mortal, a menudo sin que los que podrían hacer que se respetaran sus sacrosantos derechos hagan nada para impedirlo.
Por otra parte, me gustaría hacer hincapié especialmente en lo que el Apóstol Pablo afirma antes de «ser —como escribe— derramado en libación» (2 Tm 4,6). Para él la vida es Cristo (cf. Flp 1,21), y Cristo crucificado (cf. 1 Co 2,2), que dio su vida por él (cf. Ga 2,20). De este modo, como fiel discípulo, Pablo siguió al Maestro ofreciendo también su propia vida. Sin la cruz no hay Cristo, pero sin la cruz no puede haber tampoco un cristiano. En efecto, «es propio de la virtud cristiana no sólo hacer el bien, sino también saber soportar los males» (Agustín, Disc. 46.13), como Jesús. Soportar el mal no es sólo tener paciencia y continuar con resignación; soportar es imitar a Jesús: es cargar el peso, cargarlo sobre los hombros por él y por los demás. Es aceptar la cruz, avanzando con confianza porque no estamos solos: el Señor crucificado y resucitado está con nosotros. Así, como Pablo, también nosotros podemos decir que estamos «atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados» (2 Co 4,8-9).
Soportar es saber vencer con Jesús, a la manera de Jesús, no a la manera del mundo. Por eso Pablo —lo hemos oímos— se considera un triunfador que está a punto de recibir la corona (cf. 2 Tm 4,8) y escribe: «He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe» (v. 7). Su comportamiento en la noble batalla fue únicamente no vivir para sí mismo, sino para Jesús y para los demás. Vivió «corriendo», es decir, sin escatimar esfuerzos, más bien consumándose.
Una cosa dice que conservó: no la salud, sino la fe, es decir la confesión de Cristo. Por amor a Jesús experimentó las pruebas, las humillaciones y los sufrimientos, que no se deben nunca buscar, sino aceptarse. Y así, en el misterio del sufrimiento ofrecido por amor, en este misterio que muchos hermanos perseguidos, pobres y enfermos encarnan también hoy, brilla el poder salvador de la cruz de Jesús.
La tercera palabra es oración. La vida del apóstol, que brota de la confesión y desemboca en el ofrecimiento, transcurre cada día en la oración. La oración es el agua indispensable que alimenta la esperanza y hace crecer la confianza. La oración nos hace sentir amados y nos permite amar. Nos hace ir adelante en los momentos más oscuros, porque enciende la luz de Dios. En la Iglesia, la oración es la que nos sostiene a todos y nos ayuda a superar las pruebas. Nos lo recuerda la primera lectura: «Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él» (Hch 12,5).
Una Iglesia que reza está protegida por el Señor y camina acompañada por él. Orar es encomendarle el camino, para que nos proteja. La oración es la fuerza que nos une y nos sostiene, es el remedio contra el aislamiento y la autosuficiencia que llevan a la muerte espiritual. Porque el Espíritu de vida no sopla si no se ora y sin oración no se abrirán las cárceles interiores que nos mantienen prisioneros.
Que los santos Apóstoles nos obtengan un corazón como el suyo, cansado y pacificado por la oración: cansado porque pide, toca e intercede, lleno de muchas personas y situaciones para encomendar; pero al mismo tiempo pacificado, porque el Espíritu trae consuelo y fortaleza cuando se ora. Qué urgente es que en la Iglesia haya maestros de oración, pero que sean ante todo hombres y mujeres de oración, que viven la oración.
El Señor interviene cuando oramos, él, que es fiel al amor que le hemos confesado y que nunca nos abandona en las pruebas. Él acompañó el camino de los Apóstoles y os acompañará también a vosotros, queridos hermanos Cardenales aquí reunidos en la caridad de los Apóstoles que confesaron la fe con su sangre. Estará también cerca de vosotros, queridos hermanos Arzobispos que, recibiendo el palio, seréis confirmados en vuestro vivir para el rebaño, imitando al Buen Pastor, que os sostiene llevándoos sobre sus hombros. El mismo Señor, que desea ardientemente ver a todo su rebaño reunido, bendiga y custodie también a la Delegación del Patriarcado Ecuménico, y al querido hermano Bartolomé, que la ha enviado como señal de comunión apostólica.

(Texto y foto gracias a Aciprensa).


LECTURAS Y HOMILIA SOLEMNIDAD APOSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO

Ciclo A
"El ángel del Señor librará a los que temen a Dios."

Hechos 12,1-11
Salmo 33,2-9
2 Timoteo 4,6-8.17-18
Mateo 16,13-19


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¿Quién es el P. Salvador Villota?


Religioso y sacerdote carmelita de la provincia Aragón-Castilla-Valencia.
Doctor en Ciencias Bíblicas por el Instituto Bíblico de Roma.
Actualmente es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (España).
Desde estas líneas queremos agradecerle tanto su celo y dedicación, como su consentimiento para publicar estas homilías y catequesis, en la confianza de que pueden hacer un gran bien a aquellos que las escuchen.


domingo, 25 de junio de 2017

LECTURAS Y HOMILIA DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO

Ciclo A

"Que me escuche tu gran bondad, Señor."



JEREMIAS 20, 10-13
SALMO 68, 8-10.14.17.33-35
ROMANOS 5, 12-15
MATEO 10,26-33


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm                    Archivo de sonido: pulsar para escuchar.

 

lunes, 19 de junio de 2017

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

"El que come este pan vivirá para siempre"


DEUTERONOMIO 8, 2-3, 14b-16a
SALMO 147, 12-15. 19-20
1 CORINTIOS 10, 16-17
JUAN 6, 51-58

Homilía por P. Salvador Villota  O. Carm.                                           Archivo de sonido: pulsar para escuchar

domingo, 18 de junio de 2017

ANGELES Y DEMONIOS: LA ACCIÓN DE SATANÁS EN LA HISTORIA. LA VICTORIA FINAL DE CRISTO

GRUPO CARMELITA DE ORACIÓN


Curso 2016-2017


ANGELES Y DEMONIOS


7. La acción de Satanás en la historia. La victoria final de Cristo


8 - Junio - 2017





P. Salvador Villota   O. Carm.                                                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar

sábado, 10 de junio de 2017

SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD

Ciclo A
"A tí gloria y alabanza por los siglos."




EXODO 34,4B-6.8-9
DANIEL 3,52-56
2 CORINTIOS 13,11-13
JUAN 3, 16-18


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.




domingo, 4 de junio de 2017

LECTURAS Y HOMILÍA DE LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS

Ciclo A
"Recibid el Espíritu Santo"
GÉNESIS 11, 1-9
EXODO 19, 3-8a.16-20b
EZEQUIEL 37, 1-14
JOEL 3, 1-5a
HECHOS 2, 1-11
1 CORINTIOS 12,3b-7.12-13
JUAN 20, 19-23

Homilía P. Salvador Villota.  O. Carm.                                     Archivo de sonido: pulsar para escuchar

LECTURAS Y HOMILÍA DEL VIERNES VII PASCUA

Ciclo A
"Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

HECHOS 25, 13-21
SALMO 102, 1-2.11-12.19-20
JUAN 21, 15-19

Homilía por P. Salvador Villota.  O. Carm.                                           Archivo de sonido: pulsar para escuchar

domingo, 28 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILIA SOLEMNIDAD DE LA ASCENSION DEL SEÑOR

Ciclo A


"Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos".


HECHOS 1, 1-11
SALMO 46, 2-9
EFESIOS 1,17-23
MATEO 28, 16-20


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


¿Quién es el P. Salvador Villota?

Religioso y sacerdote carmelita de la provincia Aragón-Castilla-Valencia.
Doctor en Ciencias Bíblicas por el Instituto Bíblico de Roma.
Actualmente es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (España).
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jueves, 25 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILIA MIÉRCOLES VI PASCUA

Ciclo A



HECHOS 17, 15-22-18.1
SALMO 148, 1-2.11-14
JUAN 16,12-15


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.





domingo, 21 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILÍA VI DOMINGO DE PASCUA

Ciclo A
"Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito"
  


HECHOS 8, 5-8. 14-17
SALMO 65
1 PEDRO 3, 15-18
JUAN 14, 15-21

Homilía del sábado, por P. Salvador Villota, O. Carm.            Archivo de sonido: pulsar para escuchar.

Homilía del Domingo, por P. Salvador Villota, O. Carm.        Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


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viernes, 19 de mayo de 2017

ÁNGELES Y DEMONIOS. LOS ÁNGELES DE LAS TINIEBLAS: SU CAÍDA Y SU INFLUENCIA SOBRE LOS HOMBRES

GRUPO CARMELITA DE ORACIÓN


Curso 2016-2017


ANGELES Y DEMONIOS


6. Los ángeles de las tinieblas: su caída y su influencia sobre los hombres


18 - Mayo - 2017



P. Salvador Villota   O. Carm.                                                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar

jueves, 18 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILIA MIERCOLES V de PASCUA

Ciclo A
"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos..."


HECHOS 15,1-6
SALMO 121, 1-5
JUAN 15, 1-8

Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.

domingo, 14 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILIA V DOMINGO DE PASCUA

Ciclo A

"Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de tí."



HECHOS 6,1-7
SALMO 32,1-5.18-19
1 PEDRO 2,4-9
JUAN 14,1-12


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                  Archivo de sonido: pulsar para escuchar. 









domingo, 7 de mayo de 2017

LECTURAS Y HOMILIA IV DOMINGO DE PASCUA

Ciclo A
"El Señor es mi pastor, nada me falta."


HECHOS 2,14a.36-41
SALMO 22,1-6
1 PEDRO 2,20b-25
JUAN 10,1-10


Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


domingo, 30 de abril de 2017

LECTURAS Y HOMILIA III DOMINGO DE PASCUA

Ciclo A
"Quédate junto a nosotros porque atardece y el día va de caida."

HECHOS 2, 14.22-33
SALMO 15,1-11
1 PEDRO 1,17-21
LUCAS 24,13a.15-17a19b-32

Homilía por P. Salvador Villota, O. Carm.                   Archivo de sonido: pulsar para escuchar.


¿Quién es el P. Salvador Villota?

Religioso y sacerdote carmelita de la provincia Aragón-Castilla-Valencia.
Doctor en Ciencias Bíblicas por el Instituto Bíblico de Roma.
Actualmente es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (España).
Desde estas líneas queremos agradecerle tanto su celo y dedicación, como su consentimiento para publicar estas homilías, en la confianza de que pueden hacer un gran bien a aquellos que las escuchen.